Marruecos – el viaje sorpresa

Un dia cualquiera mientras hablábamos, planeamos el viaje menos planeado de la historia. Solo 5 días antes de la salida compramos los billetes de avión, reservamos alojamiento para las dos primeras noches en Marrakech y salimos, mi prima y yo, mano a mano a vivir la primera gran aventura de mamás sin peques.

En esta escapada he aprendido que hay que dejarse llevar, algo que me cuesta horrores cuando salgo de viaje, siempre todo pensado, reservado, sabiendo que vamos a hacer cada dia, incluso en algunas ocasiones con esa planificación que puede resultar hasta agobiante en vacaciones. Y todo salió bien.

También he aprendido que hay que dejarse en casa, o directamente eliminar las ideas preconcebidas de los lugares y de las personas que te encuentras en el camino. Y sobre todo, hay que confiar más en la bondad de la gente.

Este ha sido un viaje en mayúsculas, donde hemos descubierto una cultura alucinante, un pais de contrastes, de colores, olores y sabores, un pais para alimentar los sentidos.

Son solo 2 horas de vuelo y más de 40 años de distancia. Estamos tan cerca y a la vez tan lejos…

Pasa, siéntate y disfruta.

Salimos desde Madrid con destino a Marrakech con un vuelo de Ryanair. La vuelta la haríamos desde Ouarzazate para así poder visitar el Atlas y la Kasbah Ait-Ben-Haddou donde se han rodado muchas películas y también algunas escenas de Juego de Tronos.

En Marrakech nos alojamos en un Riad. Así llaman allí a los hoteles tradicionales. Hay muchísimos para elegir y suelen salir muy bien de precio. Lo más importante es que esté situado cerca de la plaza de Jemma el-Fna. Nosotras estuvimos en el Riad Color Safrà, regentado por una pareja de catalanes que un día decidieron emigrar y montarse allí el chiringuito. Nos sentimos como en casa, es un lugar muy acogedor y que recomendamos 100%. Gal.la y Àngel nos ayudaron todo el tiempo a sacar el máximo partido del viaje y sus consejos fueron siempre los mejores. Puedes ver una review completa en https://mamaporsorpresablog.wordpress.com/2019/04/02/escapada-a-marrakech/

La vida en Marrakech es un tanto atropellada y reconozco que hay que acostumbrarse a pasear por sus calles. Además de la cantidad de gente que hay siempre andando, tanto locales como turistas, tienes que sumarle las motos que pasan rozándote, los carros con burros, los niños corriendo, los vendedores llamándote, los olores, los ruidos,… vamos, puede llegar a ser una aventura en sí misma perderse en la Medina, pero ahí está la magia.


Lo que no puedes perderte en Marrakech

#1. Hacer un free tour para situarte el primer día y conocer la historia del lugar. Nosotras elegimos Civitatis y la experiencia fue muy recomendable, aunque se nos hizo un poco largo con sus cuatro horas largas.

2#. Callejear la Medina de arriba y abajo, de derecha a izquierda y hasta que no sepas donde estas en el mapa. No pasa nada, es super segura y siempre hay gente a quien recurrir si te pierdes. En la medina están los Zocos llenos de tiendas y cosas bonitas que comprar – o admirar si llevas una maleta enana como la nuestra 😦

No olvides visitar el Zoco de los tintoreros y la Plaza des Épices, un lugar mágico especialmente al atardecer y con vistas maravillosas desde cualquiera de sus terrazas mientras te tomas un delicioso te marroquí.

#3. Visitar la plaza Jamma-el Fna de día y de noche, porque cambia muchísimo según la hora del dia, tomarte un zumo en el puesto #49 y cenar en el puesto #98. Tómatelo con calma porque todos te van a decir que su comida es la mejor y te van a intentar embaucar. Habla con ellos, disfruta del momento y únete a la fiesta.

#4. Visitar el Jardin Majorelle, mejor a primera hora del dia o a última porque puede llegar a tener demasiados visitantes a otras horas y la visita no es tan tranquila. Para llegar allí lo mejor es que cojas un Tok-tok y pedirle que te lleve por 40 DHR, no más. Es toda una experiencia ver la ciudad sobre ruedas.

#5. Visitar el Palacio Bahia y el barrio judio (Mellah): nosotras lo visitamos con el free tour. Es aconsejable hacerlo de esta forma para disfrutar de las explicaciones y entender que significa este lugar en la historia de Marrakech.

#6. Hacerte un Hammam. Es una experiencia muy rara, es verdad, pero lo disfruté. De repente entras en el lugar, te olvidas de todo el bullicio de fuera y respiras. Pero te sientes un poco como un coche que entra en un lavadero: cubos de agua fria y caliente, vapores, exfoliación, vapores, ducha. Nosotras hicimos el hammam pero no el masaje. Tuvimos la suerte de estar a solas con las dos mujeres que nos lo hicieron (hay turnos distintos para hombres y  mujeres) y duró alrededor de una hora. El nuestro estaba a un paso del Riad y nos lo recomendó Gal.la: Las Mil y una Noches. Está orientado al turista y nos costó 150 DHR.

Entrada de un Hammam tradicional


 Destino – Ouarzazate

Después de pasar tres noches en Marrakech decidimos marcharnos hacia Ouarzazate de donde saldría nuestro vuelo 2 días después. La idea original y que me quedó pendiente en el viaje era poder pasar una noche en el desierto de arena de Merzouga pero no pudimos hacer por falta de tiempo. Desde luego que volveré para poder hacerlo. Nos planteamos visitar el desierto de Zagora que estaba mucho más cerca pero según lei en algunas opiniones no valía tanto la pena como el de Merzouga porque es un desierto de piedra y yo lo que buscaba era la experiencia de la arena, de ver el anochecer y amanecer reflejados en las dunas y dormir en una jaima.

Aun así la experiencia valió la pena, nos encontramos con un Marruecos más rural, más auténtico. Contratamos una excursión, de las mil que te ofrecen por la calle, que haríamos a mitad de recorrido ya que nosotras no volvíamos a Marrakech. Pagamos 150 DHR.

Si quieres una experiencia más auténtica, puedes coger un taxi compartido o un autobus local por mucho menos dinero. Lo bueno de la excursión es que, tras atravesar las montañas del Atlas, se incluia la visita guiada a la kasbah Ait-ben-Haddou lugar en el que se han rodado muchisimas películas y algunas escenas de Juego de Tronos. La panorámica antes de cruzar el rio es espectacular, y conforme vas adentrandote en la kasbah da la sensación que te vayas a adentrar en un decorado de película, pero todo es real y muy auténtico. Las casas del pueblo, en el que actualmente unicamente viven ocho familias, están hechas de adobe y las vistas del desierto desde la colina son increiblemente infinitas.

Ouarzazate está a unos 20 minutos de distancia pero no tiene gran cosa, a no ser que te interese mucho el cine ya que allí se encuentra el Musée du Cinema. Nosotras no lo visitamos y pasamos el resto del día visitando la kasbah de Ouarzazate y la ciudad nueva.

Tiene un pequeño zoco en el que puedes encontrar buenos precios pero no al mismo nivel que en Marrakech donde la competencia es mucho mayor. Aún así, en la ciudad nueva si encontramos aceite de argan bio con el mejor precio de todo el viaje, 40 DHR los 100 ml en botella de cristal.

Una de las visitas imprescindibles si te quedas en la zona es el Oasis Fint, una de los sitios más auténticos en los que estuvimos. Una pena que la lluvia y la falta de tiempo nos impidiera disfrutarlo con calma. Llegamos a el con un taxi que contratamos por 40 DHR y que incluía el traslado al aeropuerto.

Que puedes llevarte a casa:

– Alfombras preciosas, fundas de cojines y colchas que te enamorarán.

– Cerámica: platos y cuencos de mil colores y tamaños.

– Cosas de piel: bolsos, babuchas, cinturones y carteras: posiblemente allí no lo notes pero también te llevarás a casa un olor fuerte a cuero que tardará varias semanas en desaparecer.

– Piezas para decorar hechas de hojas de palma como lámparas, cactus o cabezas de animales.

– Especias, te marroquí, aceites como el de argan y de rosa mosqueta y un buen montón de remedios para todo.

Si tu idea es comprar, no olvides llevarte una maleta lo más grande posible para cargarla hasta arriba, vas a querer llevártelo todo. Y recuerda, regatea, sígueles el juego y disfruta la experiencia. Vive con ellos su realidad y conversa mucho con ellos, te llevarás contigo grandes enseñanzas. Seguro que el viaje cambiará tu forma de ver la vida.

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